20 Feb

Cynthia Arlem

¿Han escuchado la frase “regresa en tus pasos para poder avanzar”? Es una frase que estuvo siempre presente en mi mente (o casi siempre) mientras leía Baila, baila, baila, de Murakami Haruki. Esta novela, plagada completamente de estilo “murakamiano”, comienza cuando el anónimo protagonista nos transporta al Tokio de los años ochenta.

Nuestro personaje es un escritor freelance que llega a un punto de su vida en el cual se encuentra desmotivado, con un gran vacío existencial y completamente desganado. Súbitamente algo en su interior le dice que debe volver a ese hotel, al Hotel Delfín, donde dejó a aquella encantadora chica llamada Kiki: tal vez ella logre que encuentre la reconexión que él busca desesperadamente.

Al llegar a Sapporo, se da cuenta de que el Hotel Delfín ya no existe y, en su lugar, se encuentra el lujoso Dolphin Hotel. ¿Será una coincidencia? Si han leído a Murakami, sabrán que en sus libros no existen las coincidencias.

Los personajes son en realidad pocos. Sin embargo, todos cuentan con un matiz único y especial, y son tan reales como la vida misma, por lo que nos podemos identificar con ellos. Tenemos a Kiki, la modelo de orejas, quien para nosotros no es más que un fantasma que aparece y desaparece durante todo el libro; el Hombre Carnero, quien trata de que todo se encuentre conectado con el Hotel Delfín y nuestro escritor; la guapa recepcionista del hotel o, como el protagonista la llama, “el hada del hotel”; la adolescente Yuki, que vive el eterno desinterés de sus padres; Ame, su madre y famosa fotógrafa que vive abstraída en su trabajo y ya muy lejos de la realidad; su padre, Makimura Hiraku, un escritor prolífico aunque pasado de moda muy aferrado a la realidad; el antiguo compañero de clases del protagonista, quien ahora es un actor famoso lleno de inconformidad acerca del mundo en el que vive, y Mei la prostituta. A pesar de que Murakami los detalla de manera excelente, en el fondo ninguno de ellos es lo que parece.

Poco a poco, Murakami nos va llevando por un camino en el que las vidas de todos ellos se van entrelazando misteriosamente. La novela contiene una dosis de intriga, hay muertes, desa-pariciones, viajes y extraños acontecimientos en el enigmático hotel.

 

Personalmente encontré que esta obra está llena de matices y de narrativa onírica, lenta en algunas ocasiones, pesada en otras, pero con la capacidad de engancharte. Todo termina en una extraña espiral, hay sucesos que nos sorprenden, cosas que no nos explican y un final un poco desconcertante y tal vez inacabado. Desde mi punto de vista, debo decir que es una obra un poco difícil de explicar, y que no tiene medias tintas: o te gusta o la odias.