23 May

Juan Antonio Yáñez

…las luces centellantes del Aeropuerto de Haneda, los asientos acolchonados de los trenes, la vida en el país de mis sueños rebosaba de esperanza. Sin embargo, en el tercero de secundaria, mi sueño se desmoronó: “Chino…”, “lengua rara…”; la gente a mi alrededor me miraba como a un extraño.
                                        (Yomiuri Shimbun, Junio 15 de 2005)

La anterior es parte de la crónica de un hombre quien en los años ochentas llegó por primera vez Japón, la tierra de sus ancestros. Él, como muchos otros, carga en su identidad un eco del pasado colonialista japonés. Esta es la historia de los zanryūkoji.

Recordemos que durante la primera mitad del siglo XX, el Gran Imperio Japonés abarcaba una amplia región que incluía al archipiélago japonés, Taiwán, Corea y Manchuria, en el norte de China. Cuando aquel proyecto colapsó en 1945, existía una considerable población de colonos japoneses, sobre todo en Manchuria, conformada por mujeres, niños y ancianos. Por la pobreza y la animadversión por parte de la población local, al encaminarse de vuelta a casa, muchos decidieron “dejar atrás” a sus niños con familias locales para garantizar su supervivencia (Asano, 2003).

                            
 Al terminar laSegunda GuerraMundial, muchos hijos de colonosjaponeses fuerondejados en Chinacon familias locales.

En los años setentas, cuando se reestablecieron las relaciones con China, Japón abrió las puertas a aquellos descendientes de los colonos que no habían sido repatriados. Sin embargo, muchos permanecieron en China donde vivieron y crecieron. Luego, en 1981 se estableció un sistema de repatriación mediante el cual, muchos“regresaron” a Japón para reunirse con sus familiares, aunque la mayoría en realidad nunca habían pisado suelo japonés. Hasta hoy, aquel sistema es muy riguroso, al grado que, para comprobar la ascendencia, se requiere un examen genético.
Los medios japoneses pronto nombraron a estas personas: zanryūkoji (残留孤児), es decir, los “huérfanos dejados atrás”. La ironía en este término es que la mayoría son ahora adultos mayores que han llegado acompañados de su pareja y descendencia, de origen chino la mayoría de las veces. Según estadísticas del Centro de Promoción del Establecimiento de Repatriados de China (中国帰国者定着促進センター), desde 1972 hasta el 2006, el número de zanryūkoji que llegaron para residir permanentemente en Japón fue de 20,237 individuos.

A pesar del reconocimiento de su sangre japonesa, los zanryūkoji y sus familiares experimentan problemas para integrarse a la sociedad local. Su estatus ambiguo como “no del todo japoneses” los ha hecho susceptibles a atropellos legales, laborales y en el ámbito escolar. Discriminación, despidos producto de la barrera del idioma, e incluso el no reconocimiento de su lazo filial en disputas legales; son problemas que emergen cuando la diferencia de estos personajes revive supuestos de superioridad étnica, herencia del pasado colonial (Asano, 2003). Todo ello, en conjunto, ha mantenido a muchos dependientes de los servicios de seguridad social (Nishioka, 2005).

Mediante carteles como este, en Japón aún se busca reuni a los descendientes de los antiguos colonos con aquellos individuos que vivieron toda su vida en China.

Una de las ironías del mundo multicultural es que, mientras la diversidad étnica y cultural es la norma en muchos países, estos personajes que han obtenido el derecho de estancia en Japón no tienen garantizada una estabilidad ni legal, ni en lo cotidiano. Así, los llamados zanryūkoji se han convertido en una minoría de aspecto japonés, pero cultural, lingüística y psicológicamente distinta a la norma local. Y su experiencia, junto con la de otros grupos como los Nikkei latinoamericanos (extranjeros de ascendencia japonesa) y los Kikokushijō (jóvenes que por motivos de trabajo de sus padres, han pasado largos períodos viviendo en el extranjero) han despertado serias preguntas en cuanto a la capacidad de la sociedad japonesa para adaptarse a un mundo más global.

Referencias:

Asano, M. (2003). Betweeen colonial racism and global captialism. Japanese repatries from northeast China since 1946. American Ethnologist, Volume 30 Number 4, November 2003. pp. 527- 539.

Nishioka, H. (2005). As Japanese, we wish to live as respectable human beings. Orphans of Japan`s China War. Recuperado [2 de Mayo de 2006] de [http://www.zmag.org/content/print_article.cfm?itemID=9047&sectionID=17]

Centro de Promoción del Establecimiento de Repatriados de China (中国帰国者定着促進センター )  http://www.kikokusha-center.or.jp/kikokusha/kiko_jijo/chugoku/mhwdata/johkyo.htm