05 Mar

Este artículo apareció en BoletínACIA número 28

Nayelli Berenice Jacques

Los que somos admiradores de las culturas asiáticas al menos una vez hemos escuchado o visto el juego de go o, como se le conoce en otros países, baduk en coreano y su nombre original en chino, wei qi.

A muchos les sorprenderá saber que en México existe una Asociación Mexicana de Baduk-Igo-Weiqi. Gracias a su cordial invitación pude presenciar una clase de la maestra Dongeun Choi,  primer dan y colaboradora del canal coreano Baduk TV.

La maestra Choi se ha dedicado desde 2011 a enseñar Baduk a niños y adultos. ACIA prestó sus instalaciones para que la maestra compartiera su experiencia con todos aquellos interesados en el juego de go.

Cuando asistí a una de las clases sabía poco del juego y sus reglas. Después de esta enriquecedora experiencia no solamente conocí la historia y las reglas básicas, aprendí también que de este milenario juego, se pueden obtener lecciones que nos acompañarán toda la vida.

Fácil pero complejo a la vez, así
es el baduk. Las reglas son muy fáciles, pero jugarlo es mucho más complejo. Contrario a lo que pensaba, no se trata de robar la mayor cantidad de fichas del oponente, sino de rodear territorio. El nombre original en chino, wei qi, significa precisamente “rodea”.

El tablero oficial es de 19×19 cuadros. Las piezas con las que se juega son pequeñas piedras blancas y negras. Según la tradición, las piezas de color negro son para el oponente más débil, mientras que las blancas van para el jugador con más experiencia.

Al comienzo, el tablero se encuentra vacío, y si hay mucha diferencia de experiencia entre los jugadores, se darán hasta nueve piedras de ventaja al jugador más débil. Si se quiere capturar una piedra contraria, ésta debe ser rodeada completamente por las piedras enemigas.

A diferencia de otros juegos similares, como el ajedrez o las damas chinas, una vez colocada la piedra en algunas de las intersecciones del tablero, no puede moverse. Aquí viene la primera lección que enseñó la profesora Choi: si vemos las
piedras como las decisiones que adquirimos, una vez tomadas, ya sea buena o mala,  no podemos regresar el tiempo y cambiarla, tenemos que seguir adelante.

Otra cosa que aprendí es que se debe de tener en cuenta todo el espacio del tablero, para no tomar una mala decisión. Si ésta es equivocada, podemos perder más, y muchas veces para salvar la mayor parte de las piezas hay que hacer pequeños sacrificios por un bien mayor.

El go no sólo es un juego en donde se hacen cálculos, también se requiere de la creatividad del jugador y del cual se aprende todos los días; igual que como en la vida aprendemos a diario.

Para mayor conocimiento de este fabuloso juego, dejo algunas referencias de literatura y cine.

***

-Novela: El maestro del go (1951), de  Yasanuri Kawabata
-Película: Maestro del go (2006), dirigida por  Tian Zhuangzhuang

Este artículo apareció en BoletínACIA número 28