17 Ago

Guillermo Espinoza

Hasta hace apenas algunos años, sólo aquellas personas cuya actividad profesional giraba en torno al aprendizaje o a la enseñanza de una lengua extranjera, estaban familiarizados con términos como TOEFL, DELF, CILS, Test-DaF, MCER, etc. Sin embargo, la apremiante necesidad de unificar los criterios de enseñanza para las lenguas, ha ocasionado que este tipo de estándares sean cada vez más importantes en toda actividad profesional y laboral. Poco a poco, la típica pregunta: “¿Y usted qué porcentaje de inglés tiene?”, la cual obviamente es altamente subjetiva y se presta a cualquier tipo de engaños y manipulaciones, está siendo reemplazada por: “¿Cuál es su puntuación en el TOEFL?”. Las ventajas de este cambio son más que evidentes, la respuesta a la segunda pregunta sólo puede ser una y no da lugar a que el entrevistado peque de optimista; aunque quizás parezca un simple y frío número, detrás de él hay un enorme esfuerzo de profesionales e instituciones que respaldan y garantizan la precisión y exactitud del diagnóstico.

Pues bien, el chino mandarín no ha escapado a este fenómeno, la creciente relevancia de aprender el Putonghua como lengua extranjera, ha tenido como consecuencia que los criterios de estandarización referentes al dominio del chino de un hablante extranjero hayan avanzado a pasos agigantados en los últimos años.

La medida con la que se determina el conocimiento que un hablante no nativo tiene del chino, recibe el nombre de HSK, siglas que corresponden a las palabras chinas: Hanyu Shuiping Kaoshi (汉语水平考试) o examen del nivel de idioma chino. Este examen consta de dos partes: una oral y una escrita; estas a su vez se dividen en secciones independientes en las que el estudiante ve puesta a prueba su destreza en habilidades concretas tales como: conocimientos de gramática, comprensión auditiva y comprensión de lectura.

En tiempos recientes, se ha optado por ajustar el HSK a los estándares internacionales, de manera que hoy en día los seis niveles de la parte escrita del examen, son equiparables a los criterios del Marco Común Europeo de Referencias para Idiomas (MCER).

El HSK se convierte rápidamente en la norma a considerar por aquellas personas que desean realizar alguna actividad profesional en China, profesores de chino como lengua extranjera, y desde luego también por el creciente número de estudiantes que desean cursar estudios superiores (licenciaturas, maestrías o doctorados) en alguna institución de aquel país.

En la Ciudad de México, los estudiantes de chino que deseen presentar este examen pueden acudir al Centro de Enseñanza de Lenguas Extranjeras de la UNAM (CELE), o bien al Instituto Cultural Chino Huaxia (Instituto Confucio de la Ciudad de México). Fuera de la Ciudad de México, los estudiantes mexicanos de chino también pueden acudir al Instituto Confucio de la Universidad Autónoma de Nuevo León para presentar este examen.

El examen tiene un costo que oscila entre los $150 y los $650 dependiendo del nivel del que se trate, tras seguir un sencillo procedimiento de inscripción al examen y realizar el pago correspondiente, los estudiantes debe presentarse en una fecha posterior para que se les aplique el examen; al cabo de unas cuantas semanas los estudiantes pueden consultar los resultados de su examen por Internet y poco después se les entregan físicamente; en caso de haber obtenido una puntuación satisfactoria, también se les hace entrega de su constancia de acreditación.

Adicionalmente al HSK, en tiempos recientes se ha implementado el examen YCT o Youth Chinese Text, el cual se aplica a estudiantes extranjeros de nivel primaria o secundaria. La evaluación también consta de una parte oral y una escrita, pero sólo se estratifica en cuatro niveles.

Links:
www.hsk.org.cn/
www.cele.unam.mx
www.huaxiamex.com
http://cvc.cervantes.es/ensenanza/biblioteca_ele/marco/