20 Feb

Claudia Camacho

 

El pasado 14 de diciembre inició, en el puerto de Yokohama, el 78.° viaje de Barco de la Paz. Por más de 100 días, sus pasajeros —originarios de las más diversas regiones del planeta— tendrán la oportunidad de visitar numerosos puertos en Asia, África, América y Oceanía con el propósito de crear y fortalecer vínculos de empatía y solidaridad entre la sociedad civil mundial, como una forma de generar alternativas a los problemas que amenazan la paz alrededor del mundo.

Barco de la Paz es una organización no gubernamental con sede en Tokio que nació en 1983 de la iniciativa de un grupo de universitarios japoneses, quienes, en busca de una mejor comprensión sobre la agresión militar de su país en Asia, decidieron emprender un viaje por varios puertos de naciones vecinas para conocer, de primera mano, testimonios sobre la percepción que se tiene del papel que Japón desempeñó durante la guerra. Así inició un proceso de aprendizaje que, en principio, pretende fortalecer los vínculos entre este país y sus vecinos, mediante un mejor entendimiento mutuo, para consolidar la paz entre ellos.

Con el pasar de los años, empero, los objetivos de Barco de la Paz han alcanzado un nivel internacional: buscan no sólo la paz duradera en el noreste de Asia, sino en todo el mundo. Como ong, se desempeña como una conexión entre organizaciones, gobiernos y, sobre todo, personas. Al carecer de afiliaciones, ofrece un espacio neutral, idóneo para el intercambio entre culturas y naciones desde una perspectiva humana.

Las actividades de Barco de la Paz se llevan a cabo en un bote de pasajeros que realiza viajes alrededor del mundo tres veces al año. El objetivo de estos recorridos es brindar una experiencia de aprendizaje de primera mano en la que los pasajeros, con base en las experiencias a bordo y en los puertos, contribuyan a crear conocimientos colectivos sobre los problemas que amenazan la paz y sus posibles soluciones, de acuerdo con las necesidades reales del entorno en el que se presentan.

Igualmente, Barco de la Paz pone énfasis en la realización de actividades artísticas y deportivas
como una forma de superar las barreras lingüísticas. Éstas se complementan con cursos de inglés y español, en los que el aprendizaje de idiomas se entiende como una herramienta que facilita el intercambio cultural y es base de la amistad y paz entre las naciones.

Mediante el empoderamiento de la sociedad civil, Barco de la Paz ha logrado construir redes internacionales de apoyo mutuo basadas en la comprensión de la complejidad e interconectividad de las diversas realidades mundiales. Aunque aún queda mucho por hacer, sus logros son un ejemplo de lo mucho que los ciudadanos de a pie pueden hacer en aras de la paz.

¿Te gustaría ser pasajero o voluntario? Consulta www.peaceboat.org/espanol/?menu=108.