29 Ene

Elizabeth Salomón

Muchas son las explicaciones que se han dado al origen de la palabra Asia. Los intentos más antiguos por encontrar su origen se remontan a la antigua Grecia. De hecho, el nombre Asia se menciona en la mitología griega: Asia y Europa eran dos ninfas, hijas de Tetis y Océano. Sin embargo, en el caso de Asia, el topónimo fue el que dio origen al nombre mitológico y no al
revés, es decir, la palabra ya se usaba como el nombre de un lugar y los mitógrafos lo atribuyeron después a un personaje. Pero ¿qué era lo que conocían como Asia los pueblos antiguos?
El historiador Herodoto (cerca de 400 a.C.) usó el nombre Ασία (Asía) para referirse a Anatolia, una península emplazada en lo que actualmente es la parte asiática de Turquía. Curiosamente, el nombre Anatolia (del griego Aνατολή, anatolé) signi�ca oriente, este o levante. Es decir, la región de Anatolia es lo que los antiguos griegos concebían como el “extremo oriental” del mundo.
¿Y de dónde surgió la palabra griega Asia? La etimología más plausible fue propuesta por el arqueólogo alemán Helmut Bossert en su estudio Asia, publicado en Estambul en 1946, en el cual
explica que el toponímico podría provenir de una región anatólica antiguamente conocida como Assos, palabra que seguramente es un eco de la anatólica Assuwa, nombre de una confederación de pueblos del mismo origen. También podría estar emparentado con el acadio Asú, que significa “salida del sol”.
Así, el nombre Asia primero sólo denominaba a una región de Anatolia, después a toda Anatolia, luego a una parte del continente y, finalmente, a todo él. Cuando los griegos, sin saberlo, dieron nombre a este continente, se referían apenas a una pequeña región de él; sin sospechar su enorme extensión, ni la existencia de tierras tan remotas como Japón, China o India. Para ellos Asia era sólo una tierra misteriosa que lindaba con lo desconocido. Pero todavía hoy en día hay personas, incluso sectores amplios de la población internacional, que aún conciben al continente asiático de la misma manera en que lo hacían los antiguos griegos hace siglos. Por ello se hace necesario dar a conocer la riqueza cultural e histórica del continente más grande del mundo.