20 Feb

Jorge Cervantes

 

Los constantes cambios políticos y sociales que ha vivido Irán1 le dieron a la dibujante Marjane Satrapi las vivencias necesarias para escribir entre 2000 y 2003 uno de las más hermosas narraciones que ha dado el cómic mundial, Persépolis2.

Escrita a modo de diario, la novela gráfica Persépolis nos va narrando en sus cuatro tomos cómo Marji3 tuvo que aprender, desaprender y volver a aprender a respetar las leyes de los regímenes gubernamentales que fueron llegando al poder en Irán.

Con su dibujos en blanco y negro, la artista nos cuenta cómo siendo niña su ferviente deseo de ser la última profeta se transformó en la inocente decisión de emprender una lucha sin tregua contra la irracionalidad, la injusticia y el odio.

Más tarde, en sus viñetas nos habla de cómo, cuando ella era adolescente e Irán estaba en uno de los momentos más álgidos de la guerra, el futuro de Marji estuvo en riesgo, sobre todo por sus fuertes convicciones políticas (normalmente opuestas al régimen), ante lo cual sus padres tomaron la difícil decisión de sacarla del país, pensando que era la única forma de salvaguardar su integridad, aun cuando esto parecía significar que no volverían a ser una familia nunca más.

Luego, la narradora nos da la oportunidad de vivir con ella el periodo que vivió en Austria, y cómo lejos de todas las personas que amaba experimentó los cambios físicos y mentales que se dan de la adolescencia a la juventud; y cómo en este periodo se unió a una pequeña banda de jóvenes anarquistas quienes la admiraban por provenir de un país en guerra.

También nos narra que en este periodo, lejos de casa y tratando de huir de la soledad, se emparejó en una relación ingenua llena de abusos que terminó abrupta y dolorosamente, lo que la llevó a vivir un periodo nefasto y solitario en las calles de Viena.

Ya para el final nos habla de cómo estuvo cercana a la muerte, de su regreso a Irán, de su decaimiento emocional y sus intentos de suicidio, de cómo por razones casi divinas reo-rientó su camino, de su entrada a la Universidad de Arte, de su matrimonio y divorcio y de cómo triste y con una gran convicción personal decidió abandonar definitivamente Irán.

Persépolis es una historia que vale la pena leer, ya que en su páginas no nos encontraremos con el reportaje amarillista y morboso que enfatiza la violencia y la muerte de una Irán que, según los medios, está permanentemente en guerra. No, en Persépolis nos encontraremos con el retrato humano, emocional y sin tapujos de la vida de una iraní que ama a su familia y a su patria, quien nos hace notar que desea, como cualquier individuo del mundo, tener una nación que sea justa y digna.

Persépolis fue publicada originalmente en Francia por la editorial independiente L’Association, y tuvo gran éxito comercial en Europa y el mundo; luego de darse a conocer, cosechó un buen número de premios internacionales.

Tras su éxito, en 2007 se estrenó su adaptación animada, la cual dirigió la misma Satrapi junto con Vincent Paronnaud, siendo igualmente exitosa y premiada. Entre los reconocimientos que recibió el metraje vale la pena destacar que, en 2007, fue nominado al Oscar en la categoría de Mejor Película Animada y en ese mismo año fue ganador del Premio del Jurado en el Festival de Cannes.

 

 

1. Nombre moderno de la región asiática
antiguamente conocida como Persia.

2. Del griego Περσέπολις que significa literalmente “La cuidad persa”.

3. Sobrenombre con el que llaman a Marjane Satrapi sus padres y abuela dentro del cómic.