05 May

Omar Orihuela
Publicado en el número 2, mayo-junio de 2006
El chino es uno de los idiomas escritos más antiguos, está compuesto por caracteres que generalmente son sílabas con su respectivo significado. El número total de caracteres es un tanto incierto, depende de la fuente que se consulte, pero  en general se puede hablar de hasta 50 mil caracteres, de los cuales solamente 5 mil u 8 mil se usan actualmente. En el uso diario sólo se utilizan alrededor de 3 mil o incluso menos.
Las primeras evidencias de la escritura china, se encuentran en huesos de animales. Es sabido que estos huesos eran oráculos. Los chamanes, sacerdotes o personas santas, escribían en dichos objetos para después ser arrojados al fuego. Las grietas producidas por las llamas en los huesos, así como lo que se había escrito, era interpretado para explicar la vida y el entorno de los antiguos. Desde el principio, la escritura china no sólo era una forma de comunicación, sino una manera de revelar los significados del mundo espiritual.
La escritura china ha evolucionado de los ideogramas (dibujos estilizados que representan objetos o ideas) escritos en los huesos de animales a símbolos de ideas, y ha alcanzado mayor complejidad: ya no dibujos, sino signos que representan ideas. El emperador Qin Shi Huang  (221-206 aC), es el primero que busca sistematizar la escritura china, y es en este periodo, que surge un grupo de personas especializadas, encargadas de elaborar y organizar el sistema de escritura que ha ido evolucionando hasta convertirse en lo que hoy conocemos como la escritura china, compuesta por caracteres. Este grupo de personas, conocidas en idioma chino como “altos oficiales de la corte” o “altos funcionarios” (shidafu, ), fueron llamados por los europeos “mandarines”, un vocablo que se derivó del portugués “mandarim”, que significa ministro o consejero, y que eran muy conocidos sobretodo durante las dinastías Ming (1368-1644) y Qing (1616-1911). Los mandarines, eran expertos pintores, historiadores, administradores y por supuesto, incomparables calígrafos. Para convertirse en un mandarín, era necesario pasar por un riguroso proceso de selección o ser familiar de los integrantes de la corte y demostrar grandes aptitudes, talento y conocimiento.
De aquí que el idioma chino sea conocido también como mandarín, sí bien el término no es erróneo, sí es inexacto y carente de sentido en dicho idioma.
En la tabla 1, se muestra un simple pero ilustrativo ejemplo de la evolución de los caracteres chinos.

En la columna del extremo izquierdo, se observan los caracteres actuales. Si vemos el primer carácter (segundo arriba abajo, primera columna) es el caracter “tigre”, y enseguida (segundo de izquierda a derecha, segunda columna) su ideograma correspondiente a la escritura encontrada en los huesos que se mencionaron al principio.

Siguiendo la primera columna, en orden descendente, se observan también los caracteres para “elefante”, “venado” y “ave”.

La tabla 2, es más sencilla y sólo ilustra la lógica de los caracteres: De ideogramas al principio, evolucionan a símbolos. Los caracteres de la extrema izquierda son los caracteres actuales. En orden descendente: persona, niño, alto y catástrofe.

Es ilustrativa la palabra catástrofe, en el carácter moderno se pueden observar los componentes de “habitación” o “casa”  y “fuego”. Esto sugiere una casa incendiada, o fuego en el hogar, es en realidad una tragedia, una catástrofe, ¿no les parece?
Es clara la dificultad para entender, aprender y memorizar los caracteres del idioma chino. Pero, a través de la práctica y la asociación de trazos con ideas, los caracteres pueden llegar a aprenderse por nosotros que utilizamos alfabetos. Así que no se desanimen. Recordemos que adentrarse en un idioma no sólo es cuestión de palabras o frases, es el encuentro total con otro mundo que enriquece el nuestro.

carecteres01.jpg y 02